Pilar Pequeño. Entrevista

Pilar Pequeño © Plantas sumergidas, membrillo

¿Cómo surgió tu interés por el arte?

Desde muy pequeña me intereso el dibujo, yo quería hacer Bellas Artes, pero mis padres no me dejaron. Me matriculé en la Universidad para hacer el curso de selectividad sin tener mucha idea de lo que quería hacer. Allí conocí a José Puga, que luego sería mi marido.

¿Y juntos comenzasteis a interesaros por la fotografía?

Yo iba los veranos a La Guardia (Pontevedra)y Pepe se acercaba a visitarme. Enfrente de mi casa estaba el estudio de un fotógrafo y así se encontró con la magia de la fotografía. Cuando se interesa por algo investiga, profundiza.. .y es quien más tarde me introduce en la fotografía, tanto en los aspectos técnicos como en el lenguaje propio de ese medio de creación.

Juntos nos hicimos socios de la Real Sociedad Fotográfica allí conocimos a grandes fotógrafos, como Gabriel Cualladó, Paco Gómez… y a otros que como nosotros estaban empezando. como Manuel Sonseca, José María Díaz Maroto, Rafael Roa y Rafael Ramírez, Julio Álvarez Yagüe… con los que más tarde formaríamos el Colectivo 28.

De 1975 a 1977 estuvimos viviendo en Estados Unidos. así pudimos ver muchas exposiciones, autores y libros que no se podían conseguir en España.  Al volver a Madrid Pepe tenía la idea de abrir una galería y para ver si era viable económicamente primero  empezó con una escuela de fotografía. En el año 1982 José Puga junto con Rafael Roa y Rafael Ramírez inauguraron la Galería Image en la calle Espalter, muy cerca del Museo del Prado.

¿Y tu carrera como profesional?

Empecé a exponer con el Colectivo 28 en la galería Redor, que entonces era la única galería de fotografía que había en Madrid. También expusimos en la Fotomostra de Lérida; fue la primera vez que expuse mis invernaderos. Estábamos muy relacionados con la fotografía catalana que tenía mucha fuerza en ese momento, especialmente con galería Fórum de Tarragona, que me llevo a ARCO en su primera edición.

Durante un tiempo compagine el dibujo con la fotografía, pero pensé que si quería profundizar tenía que elegir y en  1982 inicié mi primera serie sobre paisaje, donde el agua, que estará presente en toda mi obra  posterior, aparece en forma de ríos, arroyos , niebla…

Un periodo muy importante fue cuando ese mismo año se abrió en Madrid la galería Image. Paralelamente con las exposiciones, se celebraban coloquios con la presencia de los autores. Así pude conocer a Humberto Rivas, Tony Catany, Manolo Laguillo, Eva Rubistein... y también a Luis Revenga, en aquel momento crítico de fotografía de El País, que luego fue el comisario de muchas de mis exposiciones.

Una exposición muy importante para mí y que comisarió Luis Revenga, fue la que tuvo lugar con motivo de la conmemoración de los 400 años de la publicación de El Quijote.   Ahí fue donde empecé a estudiar y a analizar los  bodegones de la pintura española. propiciando una serie de obras  en las que trataba de reflejar en blanco y negro y con un medio tal actual como la fotografía la atmosfera de los bodegones del siglo de oro.

¿No te da pena no haber podido estudiar Bellas Artes?

No. En primer lugar, porque no habría conocido a mi compañero, que es alguien muy importante en mi vida; quien siempre me ha apoyado y enseñado. Y después porque mi relación con el mundo del arte ha sido menos reglamentada, más viva y he conocido directamente a muchas  personas que posiblemente de otra forma no hubiera conocido . Y me he sentido muy feliz cuando en 2010 el Ministerio de Cultura me otorgo. la Medalla de Oro a las Bellas Artes por el conjunto de mi obra.

Háblanos sobre tus trabajos ¿Cuándo empezaste a interesarte por la botánica?

Toda mi obra está muy relacionada con la naturaleza. En 1982 empecé la serie Invernadero, que fue el origen de mi trabajo sobre plantas. Los invernaderos, en realidad, son paisajes tomados desde un punto de vista muy cercano. El trabajo está realizado en unos invernaderos de la costa de Granada. Las  primeras imágenes son más descriptivas, pero según voy desarrollando el trabajo me  acerco más al sujeto, utilizando el plástico y el agua como elemento transformador de la realidad aislando la planta de su entorno, y poco a poco, las imágenes se van acercando a la abstracción. En uno de los invernaderos me encontré con que, además de tomates, había plantas de cala, y me acorde de los autores que han elegido las calas como sujeto de sus fotografías. Hice muchas y en una de ellas desnude la cala del plástico. Creo que esa foto puede ser el origen  de mis naturalezas muertas posteriores.

Antes de terminar mi trabajo de los invernaderos comencé mi serie de hojas. las imágenes están tomadas en los charcos del Retiro. Utilizando en lugar del plástico, el agua, como elemento transformador, manteniendo la importancia del fragmento, la falta de referencias, combinando todo ello con las luces y las sombras que proyectaban los árboles sobre el agua.

A partir del 1993 llevo las plantas a mi estudio y creo naturalezas muertas, trabajando siempre con luz natural. En la naturaleza muerta no es posible que se dé el momento decisivo, hay que crearlo, analizando el sujeto, buscando el encuadre, modificando la luz para destacar las formas, los volúmenes, y los  contrastes necesarios entre las luces y las sombras. Es muy impórtate analizar cómo afectan los cambios de luz, no solo al elemento principal, sino también a la totalidad de la composición de la obra.  El agua, que ya aparecía mis trabajos anteriores es un elemento fundamental en este proyecto. que gira alrededor de las transparencias. A veces es solo una gota en el pétalo de una flor, en otras,  introduzco un elemento de cristal con agua en donde se encuentra la planta. Hasta llegar a las plantas sumergidas, donde  estas se encuentran, total o parcialmente inmersas en el agua , y tomadas muy cerca para que no se vean los límites del recipiente. En su desarrollo, juego con los efectos que produce la luz sobre las plantas, vistas a través de dos pantallas transparentes, el cristal y el agua. La  superficie del agua aparece muchas veces en la composición, y es en esa superficie donde la imagen se transforma, se refleja, y se duplica, creando un mundo de luces y sombras que hace que no se sepa dónde está la planta y donde su reflejo.

Pilar Pequeño © Plantas sumergidas, peonía

 Cuando trabajabas en blanco y negro cuidabas todo el proceso desde el revelado hasta la impresión.  ¿Cómo fue el paso a la fotografía digital?

Siempre me ha gustado controlar todo el proceso de creación, desde la elección del sujeto hasta el acabado final. El proceso completo lo podía hacer en blanco y negro, pero no lo podía hacerlo en color en mi pequeño laboratorio. Cuando empecé a trabajar con la cámara digital, pensé que también podría  realizar el proceso completo en color. Tengo una amiga, Angélica Suela de la LLave, excelente fotógrafa y le comente, “Angélica quiero empezar a trabajar con el color, me gustaría que me enseñes lo básico; es decir, lo más parecido a un revelado clásico, pero con un fichero digital”. Me enseñó todo ello en casa, durante el verano porque tenía una jornada que le permitía hacerlo. Fue una maestra estupenda. Le estoy muy agradecida por su saber y su esfuerzo que me permitió en poco tiempo poder trabajar con el color.

En tu serie Huellas  juegas con el paso del tiempo  y la arquitectura.

Desde el principio he fotografiado, paisaje urbano, edificios e interiores. Huellas, es un trabajo sobre la acción del hombre en el paisaje, el paso del tiempo, la memoria y la recuperación por la naturaleza de los lugares que  que el hombre ha abandonado

Es interesante el concepto del tiempo en una ruina. Según el antropólogo Marc Auge la ruina no representa un pasado, sino la suma de múltiples presentes acumulados que unidos por la acción de la  naturaleza y captados en un momento por la mirada, nos muestran un tiempo diferente. lo que él denomina un “tiempo puro”.

El núcleo de trabajo son dos edificios abandonados que van muriendo lentamente, uno situado en la costa mediterránea a orillas del Mar Menor y otro en la costa atlántica a orillas del río Miño, muy cerca de su desembocadura. En ellos se puede apreciar cómo condiciona el carácter de las ruinas el lugar geográfico donde se encuentran ubicadas. La diferencia no solo la marca su historia y su arquitectura, sino también, la diferente luz y la diferente actuación de la naturaleza sobre las edificaciones.

Esta pregunta se la hacemos a todas. ¿Te has sentido discriminada como artista por ser mujer?

A veces, pero lo que más me molestaba era cuando  me decían: “es que tú tienes mirada de mujer”. Yo respondía: “Mirada de mujer, no. Tengo la mirada de una persona a la que le gusta la naturaleza” Hay personas que tienen esa misma mirada; muchas a las que les encantan las plantas y no necesariamente son mujeres. Para ello podemos recorrer la historia del Arte. Si hay menos mujeres no es por su valía sino porque lo han tenido  mas difícil.

¿ Cuales son los  proyectos que más te ha aportado de los que has participado?

La Fundación Amigos del Museo del Prado con motivo del bicentenario del Museo me invito a participar, en el proyecto que se” Doce fotógrafos en el Museo del Prado”. Doce miradas diferentes y personales que se inspiran en  el Museo, pertenecientes a cuatro generaciones y con formas de entender y utilizar la fotografía muy diversas. Busque como fuente de inspiración en la espléndida colección de bodegones y floreros que atesora el Prado. El resultado del proyecto se expuso en el Museo en 2018.-2019 las fotografías que se eligieron para la muestra, están inspiradas en Zurbarán.

La Galería Marita Segovia, expuso dentro de PhotoEspaña 2019. las obras en color  que componían el trabajo preparatorio del proyecto del Prado. junto con las realizadas  en blanco y negro par la exposición conmemorativa de los 400 años de la publicación del Quijote.

PhotoEspaña 2019 me otorgo el Premio Ros Bartolomé, a la mejor trayectoria profesional española en fotografía,

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